La Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor abre al público la visita al histórico sepulcro del arzobispo Alonso Carrillo de Acuña, una de las piezas más singulares del patrimonio eclesiástico de Alcalá de Henares y testigo de una historia de más de cinco siglos.
Alonso Carrillo de Acuña fue una de las figuras más influyentes de la política castellana del siglo XV. Nacido en 1410, llegó a ocupar el arzobispado de Toledo, una de las sedes eclesiásticas más poderosas de la Corona de Castilla, y desempeñó un papel destacado en la vida política, religiosa y social de su tiempo. Durante su trayectoria impulsó fundaciones y promovió obras que influyeron en la vida espiritual y cultural de su época, dejando además su huella en el territorio complutense.
Tras su muerte en 1482 en Alcalá de Henares, el arzobispo fue enterrado en el convento franciscano de Santa María de Jesús —también conocido como convento de San Diego—, fundado por él mismo en la ciudad. Sin embargo, tras la desaparición del convento en el siglo XIX, sus restos y el sepulcro fueron trasladados en 1856 a la Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor
La pieza funeraria que decoraba su tumba fue realizada a finales del siglo XV y se atribuye al maestro Sebastián de Toledo. Elaborada en alabastro y con rasgos del gótico tardío combinados con elementos renacentistas, está considerada una de las obras más destacadas de la escultura de transición entre ambos estilos en Castilla.
Sin embargo, la historia del sepulcro ha estado marcada por diversos acontecimientos tras su traslado a la catedral. En 1936, en el contexto de la Guerra Civil, el incendio y saqueo del templo provocaron graves daños en el monumento. La situación se agravó poco después con el derrumbe de las bóvedas de la catedral, que ocasionó la fragmentación del conjunto y la pérdida o dispersión de varias de sus piezas. Algunas de ellas permanecieron desaparecidas durante décadas y con el tiempo fueron localizadas en distintos lugares, desde colecciones privadas hasta fuera de España.
Desde finales del siglo XX, diferentes instituciones y especialistas han trabajado en la restauración y reconstrucción del conjunto a partir de los fragmentos conservados. Gracias a estas labores, el sepulcro ha podido recomponerse progresivamente y hoy se conserva en la antesala capitular del museo de la catedral, donde puede contemplarse como parte fundamental de la historia artística y espiritual de la ciudad.
Con la apertura de la visita cultural a la Catedral Magistral la comunidad y sus visitantes pueden descubrir esta obra excepcional y conocer la historia de un monumento que sobrevivió a incendios, derrumbes y expolios, y que hoy vuelve a presentarse como símbolo del patrimonio recuperado de Alcalá de Henares.



