En Alcalá de Henares se ha iniciado ya la temporada reproductiva de la cigüeña blanca, especie catalogada en España como vulnerable y protegida, y la mayoría de parejas han ocupado sus nidos en edificios históricos del casco antiguo, entre ellos campanarios y cubiertas de templos y construcciones emblemáticas.
Según datos del Ayuntamiento, en la campaña de 2025 se ocuparon 91 nidos, de los cuales 89 parejas lograron reproducirse con éxito, dando lugar a 114 polluelos viables. Estas cifras, superiores a las registradas en 2024 y 2023, reflejan una colonia urbana en constante crecimiento y consolidan a la ciudad como un referente en la convivencia entre fauna y entorno histórico.Alcalá de Henares alberga la mayor colonia urbana de cigüeña blanca de la Comunidad de Madrid. Decenas de parejas eligen el entorno monumental como lugar de anidamiento por la abundancia de puntos elevados y seguros, convirtiendo a estas aves en uno de los símbolos más reconocibles del paisaje complutense.
La Catedral Magistral de los Santos Justo y Pastor, con su torre de aproximadamente 62 metros de altura, forma parte de este singular ecosistema urbano. Para evitar interferencias durante el periodo de cría, el acceso turístico a la torre y a otras zonas altas de algunos edificios históricos se ajusta o restringe cada año entre los meses de febrero a mayo, garantizando el bienestar de las cigüeñas y el éxito de su ciclo reproductivo. Durante estos meses, el Ayuntamiento lleva a cabo un seguimiento continuo de los nidos, controlando la evolución de las puestas y la viabilidad de los polluelos, y colabora con Policía Local y equipos veterinarios en la atención y recuperación de ejemplares jóvenes que puedan sufrir incidencias en sus primeros vuelos.
Desde el consistorio se anima a vecinos y visitantes a acercarse a conocer la Catedral-Magistral y el resto del patrimonio histórico de la ciudad, disfrutando de su valor artístico, cultural y espiritual, y contemplando desde el entorno urbano la presencia de las cigüeñas, sin necesidad de interferir en su habitad, como ejemplo de respeto y convivencia con este proceso natural único.